Cirugía plástica de la encía para resolver los casos de recesión gingival

Recesión gingival. ¿Por qué necesitas cirugía plástica de la encía?

Si a pesar de tener unos dientes blancos y alineados, sigues sin terminar de sentirte a gusto con su boca, tal vez necesites leer este post en el que te explicamos qué es una recesión gingival y cómo se trata mediante cirugía plástica gingival o cirugía estética de las encías.

Lo primero que debes saber es que son muchos los pacientes que nos transmiten esa misma preocupación y nos preguntan a qué se debe.

La respuesta la mayoría de las veces la encontramos en la encía o, mejor dicho, en la relación entre el maxilar, los dientes y la encía.

La cantidad de encía que mostramos al sonreír marca de manera muy importante la estética global de la boca y del conjunto del rostro

La cirugía plástica gingival se encarga de restablecer la proporción adecuada entre encía y dientes. Además se ocupa del contorno de los dientes, y del grosor y el color del tejido periodontal.

¿Por qué necesito una cirugía plástica gingival?

Necesitas una cirugía plástica gingival si detectas alguna anomalía de cantidad, grosor o color en el tejido rosa que rodea tus dientes y te preocupa que eso afecte negativamente al aspecto de tu boca y que pueda arruinar tu sonrisa.

Los 3 problemas estéticos principales que afectan a las encías son:

1.     Recesión gingival

Las recesiones gingivales dejan a la vista el cuello del diente. En el siguiente apartado explicaremos con más detalle en qué consiste esta variación del margen de la encía y cuál es su tratamiento.

2.     Exceso de encía

Una anomalía de la encía muy común que distorsiona la sonrisa y que el Dr. Constantino Colmenero trata con mucha frecuencia en nuestra consulta, es la presencia de un exceso de tejido rosa rodeando el diente.
Este exceso de encía tiene como consecuencia una sobreexposición antiestética de la misma al sonreír. Además produce un efecto de acortamiento en los dientes, que hace que parezcan más pequeños.
Estos problemas de sobreexposición se solucionan con gingivectomía (recortando las encías), empleando técnicas quirúrgicas de alargamiento coronario que incluyen resecciones de tejido óseo o, en casos de sonrisa gingival, recurriendo a técnicas más complejas que limitan la movilidad del labio.

3.     Coloración de la encía

Las coloraciones pardas o grises oscuras en los tejidos gingivales deben ser estudiadas adecuadamente por el odontólogo para determinar si son patológicas o no.

Si se trata únicamente un problema estético pueden ser abordadas con técnicas quirúrgicas de abrasión -con fresas, láser, electrocirugía, etc.-.

Todas estas técnicas buscan eliminar las zonas oscurecidas y favorecer su atenuación con la nueva cicatrización de la zona.

¿Qué es una recesión gingival?

Recesión gingival en diente central

Los casos más frecuentes que nos encontramos en nuestra consulta son los de pacientes con defectos en tejido gingival derivados de una variación del margen de la encía. Esto implica una mayor exposición del cuello dentario, dando una sensación de alargamiento y de descarnamiento del diente.

Este defecto se conoce en odontología como “recesión gingival”, una afectación que puede causar además del problema estético, dificultades para el cepillado o sensibilidad del diente o la encía.

Entre sus causas, podemos hablar de factores predisponentes como son las encías finas (fenotipos finos), la existencia de dehiscencias óseas de las raíces (salientes de las raíces por fuera del contorno óseo del maxilar), frenillos grandes o de inserción alta o poca encía insertada o de grosor rodeado el diente.

Además de estos factores, en el disparo de la retracción gingival concurren otras circunstancias desencadenantes, como puede ser un tratamiento de ortodoncia que saque la raíz dentaria del hueso, un traumatismo reiterado como el roce de un piercing, el impacto de un gancho retenedor de una prótesis removible en su apoyo dentario, o una técnica de cepillado agresiva -por utilizar movimientos incorrectos o materiales inadecuados, como cepillos de cerdas duras o deterioradas por el uso-.

Clasificación y pronóstico de las recesiones gingivales

Preston D. Miller estableció una clasificación de las recesiones dentarias en el año 1985, en la revista Int J Periodontics Restorative Dent, en la que además se relaciona el pronóstico de las mismas con su tratamiento quirúrgico y las posibilidades de reparación completa:

  • Clase I. Lesión pequeña que no llega al límite mucogingival y no se acompaña de pérdida ósea interproximal. Se puede reparar al cien por cien con tratamiento quirúrgico.
  • Clase II. Lesión que llega al límite mucogingical y que no se acompaña de pérdida ósea interproximal. Se puede reparar al cien por cien con tratamiento quirúrgico.
  • Clase III. Lesión que traspasa el límite mucogingival y se acompaña de pérdida ósea interproximal o daño de las papilas interdentales (los triángulos de encía rosa que acompañan al diente). El tratamiento quirúrgico conseguirá solo una predictibilidad de recubrimiento parcial.
  • Clase IV. Lesión que traspasa el limite mucogingival, acompañándose de daño severo periodontal interproximal y de la papila. No se aconseja el tratamiento quirúrgico de la recesión por baja predictibilidad del cubrimiento de la raíz.

El tratamiento de las recesiones es quirúrgico y puede hacerse con colgajos de encía o con injertos de tejido gingival procedente del paladar

Tratamiento de las recesiones gingivales

El tratamiento de las recesiones es quirúrgico y puede hacerse con colgajos de encía, es decir cogiendo tejido gingival y sus vasos de zonas próximas a la recesión para a continuación colocarlo en la misma, o bien a través de injertos de tejido gingival procedente del paladar (injerto libre).

El tejido del paladar normalmente se coloca en la recesión desepitelizado, es decir, sin capa de epitelio. En este caso, solo se emplea el tejido conectivo, que da excelentes resultados estéticos y funcionales.

En ocasiones se coloca el tejido conectivo junto con en tejido gingival en las retracciones gingivales, pero este tipo de injerto normalmente produce un efecto de parche y, como consecuencia, un resultado estético bastante mejorable.

También se pueden emplear técnicas de cubrimiento de las raíces con matrices dérmicas, láminas de colágeno obtenidas normalmente de tejidos dérmicos porcinos y que actúan como sustituto del tejido conectivo obtenido del paladar del paciente, evitando así la herida de esta zona donante.

Tratamiento y cuidados después de la cirugía plástica gingival

Después de pasar por una cirugía plástica gingival, en la clínica del Dr. Colmenero te recomendamos seguir una serie de cuidados básicos:

  • Si se han practicado injertos de tejido del paladar, es aconsejable utilizar una placa de protección palatina:
    – Favorecerá en los primeros días que la herida cicatrice adecuadamente y la disminución el dolor durante la masticación.
    – En caso de hemorragia, la placa ayudará a controlarla fácilmente al comprimir los vasos de la zona.
    – Es útil para aplicar geles cicatrizantes o hemostáticos en el paladar.
  • Cuidar la alimentación: dieta semiblanda y a baja temperatura para evitar dilatar vasos sanguíneos y posibles hemorragias posquirúrgicas.
  • Colocar frío local las primeras 24 horas para disminuir la inflamación. También puede ser útil dormir con la cabeza más elevada que el cuerpo.
  • Evitar el cepillado de las zonas operadas hasta que lo indique tu odontólogo. Esto será normalmente después de la retirada de suturas y con cepillos ultrasuaves o quirúrgicos. El resto de los tejidos y dientes pueden cepillarse a partir de la 24-36 horas de la cirugía.
  • Realizar enjuagues suaves con antisépticos o suero salino después de las primeras 24- 36 horas.
  • Evitar en lo posible hablar o movimientos excesivos del labio que puedan abrir la sutura que mantiene los injertos o colgajos en situación correcta.
  • Tomar la medicación antibiótica, analgésica y antiinflamatoria prescrita por el odontólogo según la posología marcada.
  • No fumar, ni tomar alcohol.
  • Evitar excesos de actividades deportivas o agitadas.
  • Continuar con la vida cotidiana con relativa normalidad, sin necesidad de interrumpir la vida laboral, una vez pasadas las primeras horas después de la intervención.

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